47/365 – ¿Sabías que…?
- José Luis Mora Castaño

- hace 2 horas
- 1 Min. de lectura
LA DESHIDRATACIÓN PUEDE CONFUNDIRSE CON HAMBRE
Nuestro cerebro no siempre distingue bien entre las señales de sed y de hambre. En muchas ocasiones, una ligera deshidratación puede manifestarse como ganas de comer.
Esto puede favorecer el picoteo innecesario y aumentar la ingesta calórica a lo largo del día.
Mantener una buena hidratación y probar a beber un vaso de agua antes de recurrir a la comida es una estrategia sencilla que puede ayudar a mejorar el control del apetito.
Porque en el control del peso…
a veces el problema no es el hambre.
Es la falta de hidratación.
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