42/365 – ¿Sabías que…?
- José Luis Mora Castaño

- hace 19 horas
- 1 Min. de lectura
Comer viendo el móvil, la televisión o cualquier pantalla reduce la atención al acto de comer. Cuando el cerebro está distraído, no registra bien la cantidad ni la calidad de los alimentos que ingerimos.
Esto favorece comer más cantidad sin darnos cuenta y disminuye la percepción de saciedad. Además, varios estudios muestran que la alimentación distraída no solo aumenta la ingesta en esa comida, sino también el hambre y el consumo posterior a lo largo del día.
Comer con atención, sin pantallas, despacio y conectado a las señales internas de hambre y saciedad, es una estrategia sencilla pero muy eficaz en el manejo del peso.
Porque no solo importa qué comes…
también importa cómo y con qué atención comes.
📲 @mimetodoapollo









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