33/365 – ¿Sabías que…?
- José Luis Mora Castaño

- hace 2 días
- 1 Min. de lectura
Prohibir alimentos suele aumentar el deseo por ellos.
Cuando etiquetamos alimentos como “prohibidos”, el cerebro no lo vive como una ayuda, sino como una restricción.
Y ante la restricción, suele ocurrir lo contrario a lo que buscamos:
• 🧠 Aumenta la obsesión por ese alimento
• 🍫 Crece el deseo y la anticipación
• 😔 Aparece la culpa si se consume
• 🔁 Se favorecen episodios de descontrol
Por eso, los enfoques más eficaces no se basan en prohibir, sino en:
• aprender a integrar los alimentos
• mejorar la relación con la comida
• y construir hábitos sostenibles en el tiempo
👉 Comer bien no es vivir a base de prohibiciones,
es aprender a elegir sin miedo ni culpa.
📲 @mimetodoapollo









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